
Hace mucho que comencé a bajar por el otro lado de la colina, pero todavía no me siento viejo, porque tengo mucha juventud interior. No son las arrugas ni las canas, sino la falta de ánimo, lo que determina la ancianidad. La pérdida de la claridad mental y de las capacidades físicas para desarrollar tareas productivas, viene con la inactividad en que se refugian ciertos hombres y mujeres prematuramente cansados del trabajo; gente que desperdicia la edad de oro, esa edad que es un cofre de conocimientos y experiencias que solo se conquistan con el paso de los años.
Los surcos en mi piel representan los muchos caminos recorridos en la búsqueda incansable del saber, en el empeño por saciarme con las aguas de otras fuentes culturales y por crear lazos de provechoso intercambio con seres de todos los colores y tamaños. Son huellas de una vida de trabajo honesto, de una entrega leal y responsable a las actividades laborales; de una diaria calistenia mental que revitaliza mis neuronas, permitiéndome externar pensamientos e ideas que de algo habrán de servir a los que me rodean, pues mi deseo mayor es sembrar para que otros cosechen lo que yo pongo a germinar en sus mentes.
Mis años no han transcurrido en vano; ya he pasado el medio siglo de vida activa y me niego al reposo porque espero seguir en pie hasta que mis huesos lo permitan; y más allá de eso, hasta que el oxígeno se agote en mi cerebro.
Me niego al retiro porque todavía me siento útil, y la diaria labor fortalece mi espíritu. Yo no nací para convertirme en un desecho de la especie.
Escrito por: Enrique Rodriguez
4 Comentarios to La verdadera juventud
Fercho
Octubre 13th, 2009 at 7:42 pm
Bienvenido a este Show. Es un placer contar con su presencia Quique.
Leonardo
Octubre 14th, 2009 at 1:16 pm
Ok esto merece una parte 2.
Magory
Octubre 15th, 2009 at 7:50 pm
Muy lindo!
Alsyone Granados Serrano
Noviembre 6th, 2009 at 11:40 am
No deje de escribir de verdad…. atte su amigo…