Coincidimos en una verde y húmeda ribera, cuando nos aprestábamos a recorrer el mismo río. Nos lanzamos a la aventura en aquellas aguas caudalosas. Yo sabía que podía zozobrar debido al peso de los años, pero no claudicaba; Fernando se mantenía sereno en la superficie, mirando hacia un horizonte que ambos deseábamos alcanzar.


top