Al igual que yo estas poesianocanciones llevan un buen tiempo estando incompletas, ya sea porque no pude/quise/supe terminarlas o por una razón que me cuesta aún más aceptar la cual es que quizas…solo quizas algunas cosas/personas nacieron para nunca ser/estar completas.
Cargué con mi cuerpo que es lo único que ocupo para viajar, y este cargó con el yeso de mi cuerpo (si yeso no peso) salí de mi Refugio Gris y no miré hacia atrás, como quien sabe que va a regresar y no necesita esa última fotografía en su mente… y con tal facilidad dejé todo lo que tenía en la actualidad atrás, para hacer lo mismo que como cuando dejo de fumar y solo así saber qué es lo que se siente.
Fingimos la risa y fingimos el dolor, fingimos que nos amamos, todo en nombre del amor. Fingimos el momento, para no herir sentimientos, y fingimos el orgasmo, a nadie hacemos daño. Pero qué equivocada afirmación, ¿Acaso no importa la buena comunicación?
Y entro al baño, y veo a Sean Penn fumando junto a su tanque de oxígeno, siento el olor a nicotina anidando en mi nariz, no lo detengo así como no se detiene a dos mujeres cuando están a punto de hacer el amor, aunque en ambos casos quisiera interactuar, me abstengo y observo, hay arte en esa escena… Hay pasión en esa escena. Me recuerda la falta de ambas en mi vida (me refiero al arte y a la pasión, no a las dos mujeres), y me recuerda que llevo mucho tiempo de no acompañar mi soledad con un cigarro, de no envenenar lo que siento.
Estoy tan seco que aunque tengo tantas ideas para escribir posts, simplemente no puedo, y es así como en lugar de este post, hoy debería de estar acá el “Zurdo de Seattle (Version Blanco)” o el “Zurdo de Seattle (Version Negro)”, pero no, es más talvez hubiese sido más apropiado publicar hoy el post de “Alguien arriba se está burlando de mí y eso me hace sentir menos solo”, en honor a la verdad sino fuese por acontecimientos recientes que me han hecho pensar que soy más que el odio en mi corazón hubiese publicado “Patrick te odio por robarme mi música, mis programas de tv y a mi chica” y luego haber publicado otro estrechamente ligado llamado “El señor de las mujeres”, pero hoy bajo la lluvia logré apagar ese fuego…
Estoy demasiado cansado pero no puedo dormir, hoy debo escribir, no me quiero ir sin decir, sin rendir de cierta manera mi más respetuoso tributo en vida al artista que me enseñó que no existen salidas, al joven nacido en Seattle y que ha pasado la mayor parte de su vida alucinado, cuyos excesos y acciones desencajadas han hecho que muchos se centren más en su vida que en su arte, ese arte que sale de las entrañas de un cuerpo intoxicado que sabe que está en un mundo tan apestoso que no tiene sentido que la gente se bañe.
“Vemos al mejor grupo de amigos que se pueda imaginar compartiendo en un bar. Las risas vienen lo tragos van, todo es felicidad. En un momento vemos a uno de los amigos observando alrededor con frío, simplemente cayendo en la verdad, no en esa verdad que demandas saber, sino en esa verdad que nunca estás preparado para saber. Está con sus mejores amigos pero se siente solo; no es que no disfrute el momento, simplemente es que se siente solo“.
Maldito el día en que me distraje y contesté con la verdad, producto de mi inocencia o de mi estupidez. Hoy no tengo la menor duda de que debí mentirle a la voz femenina que escuchaba por el auricular del teléfono, cuando muchas veces antes este tipo de voz me ha mentido a mí. Preguntó, como quien no tiene intencion de cambiar tu vida: “Buenas Tardes, ¿Hablo con Fercho el blogger de Planeta Gris?” y yo contesto “Sí” como quien se siente extrañado pero al mismo tiempo halagado por la pregunta.
En las afueras del estadio me encuentro. Rodeado de extraños con las cuales comparto una pasión. Quizás no seamos tan diferentes como pensaba y la muerte no sea lo único que tengamos en común.
El frio hace que piense más lento lamentablemente no me impide del todo pensar. Me encuentro esperando. Me embarga una inmensa nostalgia por los cafés con cigarros que alguna vez compartimos. Cuando pensaba que quizás después de tanto sufrir encontraría paz. Tardes en la universidad descifrando tu mirada. El tiempo y la distancia quizás han sobredimensionado mi percepción de lo que fuimos. Hoy no somos más que una fotografía en el estante negro de mi habitación.
“Es casi la 1am y me vienes con esa pregunta… ¿Que por qué estoy tomándome un litro de whisky barato y escuchando siempre la misma canción?… se supone que deberiamos de haber empezado desde hace mucho… digo, cuando éramos adolescentes, a conocer o mejor dicho explorar a las mujeres… tratar de tener cierta conexión con ellas… establecer vínculos… acostumbrarnos a tener vínculos… creer que las entendíamos… para una y otra vez darnos cuenta que nunca se llega a conocer lo suficientemente bien al enemigo…”