Termino de ducharme. Salgo del baño. Sobre la cama se encuentra aun mi equipaje cerrado. No será necesario desempacar: hoy duermo en Santiago y mañana temprano viajo a Ciudad de Panamá.
Está lloviendo. Me relaja observar la lluvia y escuchar el sonido que emite el golpe de las gotas al caer. Podría pasarme toda la vida contemplando a las gotas hacer lo que saben hacer.
Otra noche mas sentado en la barra de esta cantina, maldiciendo el hecho de que todos los hombres te miren, te deseen, me siento enfermo no aguanto mas esta situación. No existe hombre en este lugar que no piense que eres la reina de este lugar, lo sabes bien y sabes lidiar con eso. Odio cuando Manrique me presenta contigo y por las mas patéticas circunstancias termino bailando contigo y noto que no quieres hacerlo pero igual lo haces, miras para todos lados excepto para mis ojos, sientes asco, no ha terminado la canción dices que estás cansada vamos a sentarnos voy por un trago regreso y no estás, miro hacia la pista y bailas con otro, me haces sentir peor que un pedazo de mierda.
Era tarde ya; se decía Diego mientras miraba su muñeca desnuda, había pasado demasiado esperando por el ferrocarril con ellos. En su mano, el último cigarrillo de su vida
“Cuéntame una historia que me haga llorar y reír, amar y sufrir…
Dame las nubes si es que las estrellas se escapan de tus manos
Dame una aventura que perdure en mi memoria, llena el espacio vacío en mi pecho… con tu corazón…”
Fingimos la risa y fingimos el dolor, fingimos que nos amamos, todo en nombre del amor. Fingimos el momento, para no herir sentimientos, y fingimos el orgasmo, a nadie hacemos daño. Pero qué equivocada afirmación, ¿Acaso no importa la buena comunicación?
Y entro al baño, y veo a Sean Penn fumando junto a su tanque de oxígeno, siento el olor a nicotina anidando en mi nariz, no lo detengo así como no se detiene a dos mujeres cuando están a punto de hacer el amor, aunque en ambos casos quisiera interactuar, me abstengo y observo, hay arte en esa escena… Hay pasión en esa escena. Me recuerda la falta de ambas en mi vida (me refiero al arte y a la pasión, no a las dos mujeres), y me recuerda que llevo mucho tiempo de no acompañar mi soledad con un cigarro, de no envenenar lo que siento.
Maldito el día en que me distraje y contesté con la verdad, producto de mi inocencia o de mi estupidez. Hoy no tengo la menor duda de que debí mentirle a la voz femenina que escuchaba por el auricular del teléfono, cuando muchas veces antes este tipo de voz me ha mentido a mí. Preguntó, como quien no tiene intencion de cambiar tu vida: “Buenas Tardes, ¿Hablo con Fercho el blogger de Planeta Gris?” y yo contesto “Sí” como quien se siente extrañado pero al mismo tiempo halagado por la pregunta.
Esclavizante pulpería, levantarme temprano, irme sin desayunar para que los vecinos puedan comer su pan. Hoy hay partidos de las eliminatorias para el mundial. Juega la Argentina. Messi entrará desde el inicio leí ayer en los diarios. Me pongo mi camisa del Pelusa traída desde las afueras de la mismísima bombonera.
(En el interior de un Café vemos a una mujer sentada en una mesa moviendo su pie izquierdo como si recién hubiese dejado de fumar. Ingresa un hombre, no necesita buscar entre las personas que se encuentran en el café se dirige hacia su mesa, la mesa de ambos, la besa y se sienta)
- Perdón por el atraso.
- Al parecer ambos empezaremos de igual forma la conversación. Estoy embarazada.
Sus únicos amigos en estos días no eran más que un viejo radio sin baterías, el cual había logrado salvar de una asfixiante muerte en una bolsa de basura, sus tenis de tela con punta de goma las cuales cuidaba más que su culo a la hora de dormir y las 4 ó 5 frases de su querido amigo Enrique, las cuales eran por mucho lo más cercano que estaría en su vida de la sabiduría-siempre tardía cual frase indicada-.